Souffles créatifs

  • El logotipo Dior, que daba la bienvenida a los invitados, se desvela pendido del emblemático alfiler de Judy Blame, para establecer el tono de este diálogo de excepción entre la Alta Costura y el DIY, un homenaje a la moda como obra de arte y proceso creativo. 

  • Unos inmensos cubos de vidrio nevados se erigen sobre la pasarela, oda a todos aquellos que inspiraron a Kim Jones. Evocan poéticamente las apasionadas almas, desde Christian Dior hasta Judy Blame, que han insuflado su talento único a esta colección magnificada por el savoir-faire de la Alta Costura.

Naranjas, azules y grises Dior... Estas luminosas nubes se elevan vistiendo la penumbra con su evanescencia, en juegos de transparencias coloreadas al ritmo de la música; una hipnótica decoración en movimiento donde los modelos lucen prendas simbólicas. La multitud de tributos al estilo atemporal de Dior y la subversión estilística del artista inglés constituyen el tema principal del desfile. Las líneas arquitectónicas, de pureza minimalista, subliman el arte del detalle tan preciado por el director artístico.

    Como si de una escultura viva se tratara, n este escenario que tiene como telón de fondo los monumentos parisinos más majestuosos, pasa un ángel. La última silueta, ataviada con unas alas con suntuosos bordados plateados que reflejan la luz en un destello tridimensional, hace brillar con su encanto las perspectivas gráficas de la escenografía, donde el color negro predomina, como rey de la pureza y la elegancia.